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LETRAS NÓMADAS

Blanco, rojo... y amarillo: Córdoba

Al pronunciar el nombre de la ciudad de Córdoba seguramente la imagen que a mucha gente se le pueda venir a la cabeza son los conjuntos de arcos rojos y blancos que caracterizan a su célebre monumento histórico: la Mezquita Catedral. Reproducciones de esos arcos o muy similares pueden verse también en distintos lugares de la ciudad (especialmente establecimientos comerciales u hosteleros), es sin lugar a dudas un destacado emblema cordobés.

Mezquita de Córdoba

El pasado mes de diciembre, por una suerte de circunstancias favorables, pude al fin hacer mi primera visita a esta ciudad andaluza (ya puse en otro artículo anterior que Córdoba aún me esperaba), que me dejó totalmente prendada de su magia. Nada más salir de la estación de trenes fui iniciando mi andadura hacia el casco histórico, atravesando previamente un amplio y agradable parque, en el que hay unos restos de un antiguo mausoleo romano, y ya me fui preparando para adentrarme en los entresijos de una encantadora judería. Justamente antes de entrar ya pude contemplar una muy noble estampa de pequeños estanques ajardinados junto a la muralla.

Córdoba

El encanto de las pequeñas callejuelas de casas encaladas y con zócalos y detalles en color amarillo (el amarillo, mi favorito) es algo que sencillamente me derrite. Sobre todo cuando vas paseando y te topas de vez en cuando con casas que mantienen su puerta abierta para que la gente se sienta libre de contemplar esos bellos patios cordobeses, como el de la siguiente fotografía:

Patio cordobés

El color de los naranjos, esa vida y ese toque tan especial, tampoco los debemos olvidar, así como las abundantes palmeras que pueblan la ciudad:

Córdoba

Algo de lo que más me impresionó de Córdoba fue su Alcázar, donde me sorprendió muy gratamente hallar en su interior mosaicos romanos muy bien conservados, que ni por asomo yo esperaba encontrarme por allí, y no sólo eso, es que todo su entorno era una completa maravilla:

Córdoba

Córdoba

De Córdoba fueron ilustres filósofos, algunos como Séneca, y otros ya medievales como Averroes, Avicena o Maimónides. Incluso de Córdoba eran los padres del malagueño Ibn Gabirol, Avicebrón, otra figura destacada de la filosofía medieval. Las referencias a todos ellos (yo percibí sobre todo la de Maimónides) es una constante en la ciudad. Y precisamente de Maimónides es la siguiente escultura sedente:

Córdoba

A pie de muralla hay otra escultura, esta vez de Averroes:

Córdoba

Y, sin más, por hoy me despido con esto, sabía que me encontraría con una bonita ciudad. Pero la realidad superó a mis expectativas con creces. Fue una gran sorpresa. Por ahora, hasta pronto Córdoba, hasta pronto lectores, pero volveré....

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